sábado, 16 de enero de 2010

QUE MALA ES LA ENVIDIA

En la edad media, en Roma, se abrió un prostíbulo con una sola prostituta. Esta era la chica más guapa de todo el impero (cuerpo de diosa, larga melena, ojos oscuros, una melena esplendorosa en el abismo de Venus) y como era de esperar no le faltaba el sustento (vamos los clientes).
Un buen día, después de años y años con el monopolio del placer, apareció una chica egipcia que fue a Roma con la plena ilusión de poder hacer riquezas en Roma al servir a los romanos en el placer del sexo.
Al enterarse la romana que existía una segunda prostituta en el imperio, y ante el miedo de que la novedad le hiciese perder clientes y perder el gran poder que ostentaba, opto por colarse durante la noche en los aposentos de la guapa egipcia y con sumo cuidado, echarle en su parte más intima la poción mágica que el druida de una misteriosa aldea gala, le había creado a cambio de sus favores. Una poción, cuyo fin era, hacer caer el pelo a aquellos que no fueran bien correspondidos con la dama.
Al despertar, la esplendorosa egipcia se vio despojada de su vello mas intimo. Llorosa y humillada, cerró las puertas de su negocio, pensando en esperar, el momento, que volviese a tener vello en sus partes intimas; dado que pensaba que nadie querría saber nada de ella con aquello tan limpio, extraño, incluso poco sexual.

Esa misma tarde, un famoso gladiador solo hacía que llamar a la puerta de su negocio sin respuesta alguna por parte de esta, pero tras un largo tiempo llamando y llamando, dado que este estaba con ansias de placer, se entreabrió la puerta y le contesto: “Mire usted caballero no puedo atenderle, dado que mis partes no se encuentran esplendidas para servirle a usted”; a lo que respondió: “no se preocupe usted, que yo soy sencillo de complacer su usted lo hace con dedicación y devoción”; a lo que la egipcia tras pensar en sus necesidades económicas, acepto.

Esa misma noche en las puertas del prostíbulo de la egipcia se formo una gran hilera de clientes, los clientes más selectos del impero, lo más ricos, los más guapos,…….. mientras que en las puerta del otro prostíbulo situado al final de la calle no había más que el alma de un gato solitario.
Tras abrir la puerta y preguntar al primer cliente el porqué de tal desorden, este le respondió que por el imperio corría la voz de que con la nueva prostituta egipcia, uno no corría el peligro de que al llegar a casa la esposa supiese de su infidelidad. Ella pregunto cuál podía ser esa razón, a lo que le respondió: “La mujer de un romano es capaz de oler un pelo de coño de otra mujer”.
Así que la mujer egipcia gracias al miedo y envidia de la prostituta romana, capto los clientes de todo imperio.

Moraleja: “El ser humano busca la diferencia, la innovación, lo nuevo, lo atrevido…. y si los celos, el miedo a no ser el primero, el inconformismo, la maldad……. de otros, pretenden ponerte trabas para que tu no hagas de tu ilusión una realidad, si eso es así, bienvenidos sean las cabronadas porque de ellos aprendo a ser y dar lo mejor de uno mismo”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario